Cuando dejé de pisar el freno…

Autora : Isabel Pasarón Alonso

IES Clara Campoamor

Profesora de Inglés de Secundaria

10/02/2017

Me planteé este curso como una necesidad que sentía por ser justa en mis clases. No era justo preocuparme mucho por los alumnos que tenían necesidades porque no llegaban al nivel que se suponía tenían que llegar, y apenas darme cuenta de que algunos alumnos iban kilómetros por delante de sus compañeros. Creo que me quedan muchos años como docente y necesitaba ver que alguien podía ayudarme a dar respuesta a estos alumnos con necesidades específicas, como todos los demás.

Las actuaciones que había puesto en marcha en mi clase de inglés de secundaria antes de hacer el curso eran, por ejemplo, para los alumnos que acababan muy pronto la tarea en clase, darles una tira con una actividad, cada vez una distinta, con un pequeño ejercicio creativo. Algunos ejemplos son crear palabras en inglés con letras desordenadas del tipo “Cifras y Letras”, otro ejercicio es crear un campo semántico de una palabra, por ejemplo, pensar en adjetivos que describan el tiempo meteorológico, construir frases complejas a partir de tres palabras que le doy o escribir, que piense o escriba qué cinco cosas se llevaría a una isla desierta y escriba el porqué, etc.

El curso me ha servido para intentar ver “más allá”, para entender a los alumnos, unos más evidentes en cuanto a su curiosidad y demostración de conocimientos, y otros más discretos y que pasan más desapercibidos. El reto es detectar también a los que no muestran o aún no he visto rasgos de altas capacidades.

Lo que he entendido y estoy poniendo en práctica es que la ampliación la puedo hacer con toda la clase. Explico algunas actuaciones que estoy poniendo en marcha, especialmente con mi curso de 3º ESO, que es donde me he fijado tengo varios perfiles que pueden responder a altas capacidades.

Por una parte, he hecho una especie de cuestionario verbal interesándome por las aficiones y áreas en que destacan los alumnos o se ven más cómodos y un alumno por ejemplo me ha sorprendido comentándome que le encantaba construir barcos medievales pero que ahora no tiene tiempo por “toda la tarea y exámenes que tiene”, es un alumno que ha suspendido 5 asignaturas y que tiene casi todos los rasgos de altas capacidades y de TDAH. Bien, he ido hablando con él, ayudándole a organizarse y escuchando sus inquietudes. Por otra parte, otros alumnos me han manifestado las ganas de trabajar en otras áreas y ya estoy buscando posibles proyectos para que desarrollen su potencial, relacionado con mi asignatura, inglés.

Hemos tenido unas jornadas culturales para las que he pedido voluntarios para impartir un taller a alumnos de cursos más bajos y, sorprendentemente, 9 alumnos están ilusionados con el tema. Les he dado el tema, ya que se trataba de un proyecto de innovación, pero les he dejado espacio para la creatividad y se organizaron, cada uno se ocupó de un aspecto distinto del taller. Dentro de este grupo de alumnos están los dos alumnos que considero son de alta capacidad. Están los alumnos que tienen facilidad para la palabra, los que les gustan las nuevas tecnologías, que han hecho la presentación, los que les gustan las manualidades que han hecho el proyecto con los pequeños, etc. Yo pensaba que, si les dejaba libertad para la creatividad, sería como muy descontrolado, pero me he dado cuenta gracias al curso de lo que significa “dejar de pisar el freno”.

Esta última frase que nos comentasteis en la sesión presencial de Ciudad Real, la tengo en la cabeza cuando diseño actividades. Hemos empezado un libro de lectura entre todos, de temática irlandesa, sus costumbres, cultura, etc. y, además de leer y comentar lo que cada uno piensa y sabe, tengo pensado como actividad final algo que ya puse en práctica el año pasado, que es que escojan un tema o un aspecto que les haya gustado hagan un proyecto libre, puede ser un trabajo escrito, una manualidad, un trabajo audiovisual o lo que mejor se les dé. Les gusta la idea, les veo muy animados y con ganas de aportar sus propias ideas.

Por otra parte, tengo un proyecto concreto para el curso que viene que es un club de inglés donde los alumnos de todos los cursos puedan sugerir qué les apetece investigar, jugar, crear, etc. que tenga que ver con la asignatura. Este curso lo he puesto en marcha en todas las clases, un “English Corner”. Cada semana pido voluntarios, y se ofrecen todos, para que propongan un tema relacionado con el idioma o cultura anglosajona, para que busquen información y nos lo cuenten a todos y peguen en el rincón lo que han encontrado. Les animo, procuro no corregirles y les encanta la idea.

En cuanto a actuaciones fuera del aula, tenemos un periódico del centro donde les animo a aportar sus ideas y proyectos en áreas de su interés relacionado con el inglés o en este idioma.

Mis posibles alumnos de altas capacidades son alumnos que tienen mucha curiosidad, lo preguntan todo. Muestran un sentido del humor que destaca. Uno de ellos va claramente más allá de los contenidos y se organiza muy bien, ha obtenido excelentes resultados en todas las materias. Otro de ellos es muy desorganizado y le cuesta mucho organizarse, sus manos y pies están en constante movimiento, le han quedado cinco asignaturas. Ambos son muy creativos, en diferentes áreas, y muy entusiastas en lo que les propongo. Ambos suelen salir voluntarios, especialmente para actividades extra, talleres, etc. y ambos opinan y usan el inglés siempre como medio para comunicarse conmigo.

Antes de este curso de detección de altas capacidades, me planteé enseñar al alumno que ha suspendido hasta cinco asignaturas a organizarse para poder llevar al día los estudios y recuperar las asignaturas que le habían quedado, lo cual le está ayudando al menos a estar más tranquilo, se le ve con menos ansiedad y eso poco a poco se va notando en el rendimiento de mi asignatura, en cuanto a la tarea y a las exposiciones orales, por ejemplo. Después de la sesión presencial de este curso, tuve una conversación con este alumno para saber si destacaba en algo, qué destreza era en la que resaltaba y me comentó que de pequeño, había destacado en la construcción de maquetas de barcos medievales. Al mismo tiempo, razona que ahora debe centrarse en los estudios y estudiar contabilidad para ayudar a sus padres que son mayores y no quiere que trabajen siempre. En el curso he aprendido que estos perfiles suelen ser chicos con una alta empatía y responsabilidad, en esta ocasión, es un alumno excesivamente preocupado por el futuro laboral de sus padres.

Son dos chicos, los alumnos que sospecho pueden ser de alta capacidad, que no pretenden destacar a propósito, es algo que en el caso de uno de ellos he aprendido en la sesión presencial del curso. Antes me parecía desafiante y ahora entiendo que no es esa su intención, así que, solo por esto, ha merecido la pena realizar este curso. Y creo que, a raíz de este cambio en la forma de verlos y hablar con ellos, permitiéndoles expresarse libremente y así poder guiarles en su camino, ellos sienten más confianza en mí y me ven como una “facilitadora” de experiencias para llegar a ese autoconocimiento. Por supuesto, estas conversaciones que posibilitan el conocimiento del alumnado tienen lugar en los recreos al finalizar una clase, ya que no existe tiempo material durante las clases, especialmente numerosas y con muchas horas lectivas a lo largo de la mañana.

En el día a día es complicado dar respuesta a todos los alumnos que tenemos en clase, con perfiles y necesidades muy distintas. En el caso de los alumnos que acaban pronto y realizan bien la tarea, les doy actividades creativas que al principio eran comunes y que ahora, a medida que los voy conociendo, las voy personalizando. Las actividades son por ejemplo crear palabras en inglés a partir de letras, crear frases complejas en inglés utilizando tres palabras que les doy o, por ejemplo, escribir en inglés qué cinco cosas se llevarían a una isla desierta y por qué. Después me lo entregan y son actividades que corrijo, pero sobretodo les hago sugerencias, son alumnos que he observado no se frustran, si no que aceptan las sugerencias y no es raro que al día siguiente comenten algo más al respecto. Sigo escuchándoles porque les animo a que sean ellos mismos los que me pidan qué conocimientos quieren ampliar, siempre relacionado con la materia. Realmente me sorprenden, y se trata, efectivamente, de dejar de pisarles el freno. Vienen más ilusionados a clase y les veo más felices y activos. Y, por lo tanto, yo me siento realizada respecto a estos alumnos.

Mis próximos proyectos son animarles a participar en un concurso donde pueden elegir medio para potenciar su creatividad, algunos ya saben en qué categoría lo harán, por supuesto, bajo mi coordinación, porque son alumnos que no “saben ya todo” si no, como escuché en la sesión presencial, necesitan un profesor, alguien que les guíe y les entrene.

También existe una revista del centro donde pueden participar de distintos modos en función de sus intereses.

Un proyecto para el año que viene es la creación de un grupo tipo club relacionado con el inglés, y que puedan apuntarse alumnos interesados de todos los cursos, aun lo estoy ideando, pero la intención es hacer un cuestionario para detectar qué les gustaría hacer a cada uno y cómo dirigir ese grupo.

Algo que está gustando en clase es el “English Corner”, lo he orientado como una esquina en la clase donde los alumnos van colgando artículos o noticias, biografías, etc. interesantes que ellos mismos buscan en función de sus intereses o hobbies y que tienen que ver con el inglés o países anglosajones, etc.

Como se puede ver, siempre he tenido inquietud por aprender a conocer a los alumnos para poder darles una respuesta eficaz individual sin descuidar el aspecto social y la etapa que están pasando. La sensibilidad que creo que tengo hacia los alumnos, me ayuda a detectar los problemas que pueden tener y poder “liberarle” de cargas que les impiden avanzar. Este curso me ha sido muy útil porque veo que puedo sacar provecho inmediato en mis clases. Me gustaría que la orientación de mi centro se implicara más con este tipo de alumnos, y que algunos padres y compañeros no pusieran impedimentos antes de saber cómo ayudarles.

Espero consolidar mis conocimientos sobre la materia y aprender a desarrollar estrategias y a seguir avanzando y aprendiendo para llegar a ser una buena docente. De momento, me he apuntado a más cursos, entre ellos “Flipped Classroom” que creo seguirá enseñándome pasos en esta profesión tan desafiante y satisfactoria.

Y es que, como dijo Plutarco, “la mente no es un vaso por llenar, sino un fuego por encender.”


 

Personalmente he disfrutado mucho este artículo de Isabel. Por lo que expone y sobre todo, por lo que se intuye de trabajo, esfuerzo, personalización y acercamiento a cada alumno. Isabel repite una y otra vez : “Dejé de pisar el freno … Y me sorprendieron”.

Si todos los docentes lo hicieran, todos se verían sorprendidos por un aula más motivada e implicada, por alumnos dispuestos a mostrar un potencial hasta entonces escondido, por un grupo deseando llevar su aprendizaje más allá. Queriendo hacer, contribuir, participar, crear, aportar, cooperar. Si abres las rejas de la jaula con la que solemos acotar el aprendizaje y el conocimiento, si dejas de pisar el freno, si te atreves a darles libertada para que sean ellos los que propongan qué y cómo quieren aprender, no tendrás una clase caótica, ni vaga escaqueándose de aprender aspectos complejos. Sino todo lo contrario.

Uno tras otro los docentes que han publicado sus experiencias en este espacio, nos dicen los mismo “ellos me sorprendieron llegando más lejos de lo que podría haber previsto”.

GRACIAS ISABEL, ¡QUÉ GRAN GUÍA PARA SUS ALUMNOS!

Anuncios